* Ataques de ira, prepotencia, soberbia, intimidación, humillación, menosprecio……
* Clara Cardozo, exsubdirectora de Vinculación Social y Prevención del Delito del Gobierno Municipal de Metepec, denuncia ante la opinión pública quién es realmente el alcalde de Metepec……
PRIMERA PARTE
Por Karina Rocha
El escándalo que actualmente envuelve al presidente municipal de Metepec, Fernando Flores Fernández, ha dejado al descubierto “el verdadero YO” de quien pretende hacerse ver como un “político” -que no es político, es empresario- cercano a la gente.
El caso del Club Deportivo La Asunción, en lo que a lo político se refiere, sigue dando de qué hablar, sin embargo, habremos de irnos más adentro de la administración de Flores Fernández donde las cosas no son como las pintan. Dentro de las cuatro paredes del Palacio Municipal, se esconde una realidad que pocos ven o conocen y, aunque ya los metepequenses saben de la soberbia con la que se desenvuelve este señor como alcalde, pocos conocen la realidad del cómo es este con el personal que labora en el ayuntamiento de Metepec.
Sabemos, Flores Fernández, desde el inicio de su administración en 2021, se allegó de personas con capacidad y preparación, no sólo para sostener una campaña política, sino para lograr el triunfo que, entonces, obtuvo la alianza PAN-PRI-PRD -de otra manera no hubiera llegado- y, resulta que ¡como todos los políticos cuando llegan al poder!, se les olvida quién los hace llegar.
El poder que cambió al alcalde
A Flores Fernández le “ganó el poder” (se subió a un tabique y se mareó), demostrando su poca capacidad para “sobrellevarlo”, por lo que termina maltratando al personal que presta sus servicios en la administración municipal.
Un misógino inmaduro e inseguro de sí mismo que, al no tener control sobre su ira, es que arremete contra quien puede y, su falta de capacidad para resolver un asunto ¡sin el uso indiscriminado de las redes sociales!, lo hace verse como lo que realmente es: ¡un falso bienhechor, capaz de insultar a cualquiera, sea hombre o mujer!, creando al interior de su gobierno una red de “misóginos, inmaduros y prepotentes” servidores públicos que, al sentirse amenazados “por la capacidad de una joven mujer”, son fabricantes de falsas denuncias, para destruir al “personal incómodo”.
En ese punto, Clara Cardozo, quien hasta hace poco se desempeñaba como subdirectora de Vinculación Social y Prevención del Delito, que orgánicamente depende de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito (Jesús Alberto Ramírez Manzur), sufrió desde el primer día de trabajo rechazo -por ser mujer-, críticas y, sobre todo, tuvo que brincar gran cantidad de “piedras en el camino” puestas por Ramírez Manzur que, seguramente, “se sintió intimidado”. Dicho sea de paso, Ramírez Manzur es uno de los cinco “besamanos” de Flores Fernández como Miguel Ordóñez, Víctor Legarreta, Rodrigo Flores y, por supuesto, el “patiño” de la administración, Gabriel Flores.
Clara Cardozo rompe el silencio
En entrevista para unomásuno nacional y Diario Amanecer de México, Clara Cardozo destapa una realidad de Flores Fernández que el pueblo de Metepec, hasta hace poco, no conocía, como sus “ataques de ira”, desdén, humillaciones e insultos que acostumbra lanzar contra la gente de su equipo de trabajo, no sin antes mencionar que este, todo lo quiere manejar con dinero.
Para Clara Cardozo, el infierno en su contra se desató desde el pasado 7 de abril cuando, de regreso a sus labores luego de un periodo vacacional, se dio cuenta de que había sido instalada una “cámara oculta” (sic) en sus oficinas, mismas que, seguramente, tenían como fin “monitorear para luego amedrentar” a la servidora pública por parte de “alguien” de la administración de Flores Fernández, cayéndoseles el teatrito cuando esta, no sólo arrancó la cámara, sino que enfrentó de manera directa a Ramírez Manzur por el hecho, quien sólo se limitó a burlarse de ella.
Acusaciones, represalias y humillaciones
Posteriormente, el 12 de abril del año en curso, en el que sería “un desayuno para la esposa de Flores Fernández, Iraí Albarrán,” en un mercado municipal, llegó “sin invitación” personal de un medio de comunicación ¡aborrecido por Flores Fernández!, por lo que, con el fin de “proteger a la flamante esposa del alcalde, de manos de la prensa incómoda”, dicho desayuno fue cancelado -el miedo no anda en burro-, responsabilizando de ese hecho a Clara Cardozo, como si ella hubiera sido la responsable de los medios, dejando en claro que, el verdadero responsable, no tiene siquiera el control de la prensa en el municipio.
Lamentablemente para Clara Cardozo, ese desliz del responsable directo de la prensa, Gabriel Flores, le costó a la funcionaria acusaciones, humillaciones y, sobre todo ¡difamación! de Flores Fernández en su contra y en reunión recurrente con el gabinete del alcalde, ante quienes lanzó el flamante presidente municipal toda la frustración que, denota, trae cargando a sus espaldas por décadas.
Hasta ese momento, lo ocurrido podía interpretarse como diferencias internas, rivalidades burocráticas o disputas de poder comunes dentro de cualquier administración pública.
Sin embargo, la acumulación de hechos relatados por Clara Cardozo dibuja un escenario mucho más preocupante, uno donde la crítica parece castigarse, la autonomía incomoda y la capacidad profesional de una mujer termina convirtiéndose en una amenaza para quienes controlan los espacios de decisión.
Lo más grave no es la instalación de una cámara, la retención de un vehículo o las constantes descalificaciones.
Lo verdaderamente alarmante es que detrás de cada episodio aparece el mismo patrón: intimidación, aislamiento y abuso de poder.
Si las acusaciones son ciertas, la imagen cuidadosamente construida de un gobierno moderno, cercano y eficiente comienza a resquebrajarse para mostrar un rostro muy distinto, marcado por la soberbia y la intolerancia.
Y apenas era el comienzo.
Lo que ocurriría después, según la denunciante, exhibiría el episodio más duro de humillación pública, persecución laboral y presunta violencia institucional dentro del gobierno de Metepec…
Un ejemplo de ello habría ocurrido en el Club La Asunción, donde, de acuerdo con testimonios recabados, Fernando Flores llegó acompañado de guardaespaldas, algunos con armas largas, con el propósito de cobrar una supuesta “cuenta”…
CONTINUARÁ…