El sector empresarial externó su preocupación por la debilidad que presentó la economía en el primer trimestre del año y advirtió que dicho escenario merma la inversión y entorpece la creación y mejoría de cifras del empleo formal.
- El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) anticipa que las expectativas de crecimiento podrían corregirse a la baja, que han crecido las dificultades para lograr la consolidación fiscal, que se ha elevado el nerviosismo empresarial y que todos esos elementos ya tienen efectos negativos en la percepción de los mercados internacionales.
- El organismo empresarial subraya que “aunque México aún no pierde el grado de inversión, la baja de calificación que realizó la calificadora Moody’s lo deja a solo un escaño de hacerlo. Esto podría reflejarse en un alza de las tasas de interés y afectar el costo financiero de la deuda, debilitando las finanzas públicas”.
El CEESP detalla que el menor dinamismo de la actividad económica respondió, principalmente, al débil desempeño de las actividades secundarias (industria) y que las actividades terciarias (servicios) también moderan su desempeño, posiblemente por un menor dinamismo del consumo.
La caída del PIB en el primer trimestre
Agrega el CEESPque, de acuerdo con los resultados del INEGI se confirma el debilitamiento de la actividad económica durante el primer trimestre del presente año al reportar que el Producto Interno Bruto (PIB) registró una caída trimestral de 0.6%, porcentaje que si bien es inferior a su estimación oportuna que anticipaba una reducción de 0.8%, contrasta con el pronóstico promedio de los especialistas que preveía un avance de 0.1%.
Se añade que “de esta manera, en su comparación anual el PIB creció solo 0.4%, después de un avance de 1.6% un trimestre antes, que parecía ser el inicio de un mejor desempeño”.
- Para el CEESP, es evidente que la actividad económica se ve afectada por la incertidumbre que prevalece tanto en el frente interno como externo, pero puntualiza que hay creciente preocupación en temas como inseguridad, relaciones comerciales con el exterior, particularmente con Estados Unidos, y gran inquietud por la salud de las finanzas públicas, que ya comienza a tener incidencia en la opinión de las calificadoras como Moody’s, que recientemente redujo la calificación de México, podría extenderse por más tiempo, incidiendo negativamente en el bienestar de los hogares.
Se afirma que el comportamiento del PIB en el primer trimestre del año respondió principalmente al efecto generado por la disminución trimestral de 1.0% en las actividades secundarias, es decir, el sector industrial, que a su vez respondió primordialmente al descenso de 2.2% en la actividad de la construcción y de 0.8% en la manufacturera durante ese periodo.
Por su parte, la minería tuvo un modesto avance trimestral de 0.04% impulsada por una moderada alza en la producción de hidrocarburos en los primeros meses del año. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final, por su parte, disminuyó 2.2% en el trimestre.
Se hace hincapié en que “con estos resultados, las actividades secundarias muestran una baja de 1.1% en su comparación anual, que representa su séptima caída en los últimos ocho meses”.
A su interior, la construcción registró una baja anual de 0.4%, con lo que vuelve a terreno negativo después de un incremento de 3.7% un trimestre antes.
- Para el CEESP es preocupante que la actividad manufacturera registre una disminución anual de 1.9%, con lo que acumula tres trimestres consecutivos a la baja, ya que “es muy posible considerar que estos resultados podrían tener relación con el debilitamiento que muestra la inversión”.
- Por su parte, la minería creció a una tasa anual de 2.7%, lo que significó su primera variación positiva desde el segundo trimestre del 2023. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final se contrajo solo 0.1%.
Y concluye: “Desafortunadamente, con estas cifras es probable que las expectativas de crecimiento se corrijan a la baja”.
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Desaceleración económica y debilidad de la inversión generaron pérdidas de empleos formales
Debido a la desaceleración económica, la debilidad de la inversión y el deterioro en la manufactura y el comercio, 20 estados acumularon pérdidas de empleos formales de octubre del 2024 a abril de este año, advierte un análisis de BBVA.
- «La mayor parte del País enfrenta un entorno negativo en la creación de empleo formal, reflejo de la desaceleración económica. (Y) la caída de empleadores profundiza la debilidad del empleo formal», añade.
- En el caso de Nuevo León, el Estado registró un alza, pero de apenas 0.4%.
«Estados industriales y tradicionalmente relevantes en la generación de empleo formal, como Querétaro -con crecimiento del 0.9%- y Nuevo León -en 0.4%-, continúan mostrando una dinámica moderada, consistente con la debilidad observada en el sector manufacturero durante los últimos meses», señala BBVA.
Las tres entidades que presentaron las mayores contracciones en los últimos 19 meses fueron Campeche, con 9.3%; Sinaloa, con 5.4%, y Guerrero, con 3.1%.
- «Sobresalen las caídas observadas en Chiapas, de 2.7%; Tamaulipas, de 2.7%; Zacatecas, de 2.3%, y Coahuila de 1.9%, reflejando una debilidad persistente y generalizada en distintas regiones del País», indica el estudio.
- Las entidades con mayor crecimiento en plazas formales fueron Estado de México, con 7.9%; Colima, con 4.7%, y Baja California Sur, con 2.8%.
«El Estado de México resulta particularmente relevante dada su elevada participación en la generación total de empleo formal, por lo que su dinamismo ha contribuido parcialmente a compensar la debilidad observada en gran parte del País», precisa BBVA.
Agrega que el desempeño de los estados muestra un mercado laboral regional altamente fragmentado.
«El crecimiento del empleo formal permanece concentrado en pocas entidades, mientras la mayoría del País sigue enfrentando un entorno de baja creación de empleo».
- Afirma que la debilidad del mercado laboral en el País, la caída persistente en el número de empleadores formales y la debilidad de la inversión sugieren un deterioro más estructural en la capacidad de generación de empleo.
- «Desde octubre del 2024, el empleo formal apenas ha acumulado un crecimiento de 0.6%, reflejando un virtual estancamiento en la creación de puestos de trabajo durante los últimos 19 meses y evidenciando la persistente debilidad del mercado laboral formal en México».
Añade que los datos del IMSS sobre patrones registrados continúan mostrando debilidad.
«En abril, se registró una caída anual de 2.7%, acumulando 22 meses consecutivos de variaciones negativas, lo que evidencia un deterioro persistente en la base patronal formal, en línea con la debilidad que ha mostrado la economía y el mercado laboral».
La incertidumbre e inseguridad debilitan la inversión
El apetito para invertir es débil en el País, ya que los principales factores de preocupación para los empresarios son la incertidumbre económica y al inseguridad, reveló una encuesta realizada por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).
- El ejercicio se aplicó a mil 800 empresarios, con el objetivo de reflejar los ánimos para invertir y la expectativa que tienen con respecto al crecimiento del País y de sus propias organizaciones.
- Una de las preguntas realizadas es si consideran que es un buen momento para invertir, a lo que solo 40.1 por ciento respondió de manera positiva.
José Carlos Rodríguez Pueblita, experto del IPADE, señaló que hay un desplome en la inversión en Nuevo León, en tanto que en Jalisco y la CDMX se mantiene estable. «Seguimos con un apetito generalizado, bastante menguado.
«Los factores domésticos es donde están los factores de preocupación», señaló en experto.
- A este respecto, mencionó la incertidumbre que genera la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), como uno de los factores que genera cautela entre los inversionistas.
«La revisión del T-MEC es algo que puede salir bien o mal, la moneda está en el aire, eso es parte que se relaciona con las causas de este apetito reducido de inversión», comentó Rodríguez Pueblita.
A detalle, el 25 por ciento de los encuestados aseguraron que la incertidumbre económica es la principal preocupación.
En tanto que para 24 por ciento es la inseguridad. Otro 21 por ciento consideró la incertidumbre jurídica como principal preocupación y otro 18 por ciento hablo de la incertidumbre política./Agencias-PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
AEJE_08Jun26