Especialistas del CISAN sostienen que el segundo mandato de Donald Trump se caracteriza por concentración extrema de poder, confrontación permanente y decisiones unilaterales con impactos directos en México y el sistema internacional.
Analistas del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM advirtieron que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, gobierna generando conflictos.
Explicaron que el segundo mandato de Donald Trump se ha consolidado como un ejercicio de poder basado en la generación constante de conflictos, sin una estrategia clara de resolución. Según los especialistas, el mandatario utiliza la confrontación como mecanismo central de control político.
Durante la mesa Análisis y perspectivas a un año del segundo periodo de Donald Trump, los investigadores Silvia Núñez García y Leonardo Curzio Gutiérrez coincidieron en que el expresidente gobierna “prendiendo fuegos sin apagarlos”, con el objetivo de mantener un clima permanente de tensión interna y externa.
El encuentro fue encabezado por el director del CISAN, Juan Carlos Barrón Pastor, y contó con la participación del investigador Oliver Santín Peña, quienes subrayaron que este estilo rompe los equilibrios institucionales tradicionales de Estados Unidos.

Concentración de poder y debilitamiento institucional
Uso intensivo de órdenes ejecutivas como herramienta de control

Uno de los datos más contundentes expuestos por los analistas fue el uso extremo de órdenes ejecutivas. Leonardo Curzio detalló que, mientras Trump firmó 217 órdenes ejecutivas durante todo su primer mandato, tan solo en 2025 ha emitido 224.
Este patrón refleja una estrategia deliberada para eludir al Congreso, presionar a contrapesos institucionales y debilitar organismos autónomos, incluida la Reserva Federal. Para los especialistas, se trata de una práctica sin precedentes en la política estadounidense contemporánea.
Varias de estas decisiones, advirtieron, tienen impactos directos en México, al generar incertidumbre en comercio, migración, seguridad fronteriza y cooperación regional.
Política exterior basada en confrontación permanente
Presión geopolítica sin rutas de solución
En el ámbito internacional, los investigadores coincidieron en que Trump ha erosionado los principios de previsibilidad y estabilidad del sistema global. Su política exterior privilegia la presión, la humillación y la demostración de fuerza sobre el diálogo diplomático.
Casos como la insistencia en intervenir en el Ártico, una región estratégica disputada por Rusia y China, ejemplifican esta lógica. Según los analistas, se trata de conflictos deliberadamente abiertos, sin intención real de solución, diseñados para mantener presión geopolítica constante.
Este enfoque, señalaron, incrementa los riesgos sistémicos en un contexto internacional ya marcado por tensiones económicas y militares.
Control del debate público y respuesta ciudadana
El conflicto como herramienta de dominación política

Silvia Núñez García explicó que el “ruido” constante generado por Trump no es accidental, sino una táctica para imponer los términos del debate público, desplazar la deliberación institucional y debilitar a la oposición demócrata.
La investigadora describió al mandatario como el producto más avanzado de la fusión entre poder político y poder económico, visibilizando a una élite empresarial con ambiciones directas de control estatal.
Frente a este escenario han surgido movimientos ciudadanos como Indivisible, que rechazan el autoritarismo bajo el lema In America, we don’t do kings. Estos grupos optan por estrategias de organización digital, protestas pacíficas y educación cívica, evitando la confrontación directa.
Escenario electoral y riesgos para México
Un liderazgo que tensiona al sistema regional
De cara a las elecciones legislativas de noviembre de 2026, los analistas anticiparon que una percepción social de exceso autoritario e imperialista podría traducirse en una derrota republicana o en una mayoría legislativa frágil para Trump.
Advirtieron que los efectos de este segundo mandato no se limitan a Estados Unidos. Afectan directamente a México y a la estabilidad regional, en un entorno global crecientemente volátil.
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