Para que un equipo tenga un lugar en la Liga MX deberá cumplir con una serie de requisitos, entre ellos contar con la infraestructura suficiente para poder llevar a cabo sus partidos como local. Resulta que Cruz Azul no tiene estadio y anda como pena en gloria, tocando puertas para que les den cabida, luego de que los Pumas les dieron una patada en el trasero.
Requisitos clave para la certificación:
Los clubes deben cumplir con una serie de criterios que se dividen en cuatro categorías principales para obtener la certificación.
Expediente de afiliación: Incluye la documentación legal del club, su gobierno corporativo y la estructura de socios, asegurando un orden institucional.
Infraestructura: Abarca los requisitos para los estadios, campos de entrenamiento y salas médicas. Un estadio debe tener una capacidad mínima de 20 mil butacas y cumplir con los criterios de categoría A de la FMF para ser elegible para la Liga MX.
Control económico: Examina la solvencia financiera y el uso de los recursos. Los clubes deben demostrar un capital contable mínimo para soportar los gastos operativos de la Liga MX, además de acreditar un plan de negocios a tres años y no destinar más del 50 por ciento de sus ingresos al pago de nómina deportiva.
Plan de negocios: Los clubes deben presentar un proyecto de crecimiento a tres años que demuestre la viabilidad y sostenibilidad del modelo de negocio a largo plazo.
Obligaciones adicionales: Incluye tener un equipo registrado en la Liga MX Femenil, como se estipula en el reglamento de afiliación.
El proceso es evaluado por un comité de certificación que incluye miembros de la Liga MX y la Liga Expansión MX, garantizando transparencia. El objetivo es asegurar que solo los clubes con modelos de negocio sólidos y sostenibles puedan ascender, beneficiando la estabilidad general del fútbol mexicano. En resumen, el incumplimiento de la certificación o de reglas específicas en la Liga MX conlleva sanciones deportivas —pérdida de puntos— y/o económicas, diseñadas para asegurar la viabilidad financiera, administrativa y el desarrollo deportivo de los clubes, incluso hasta la desafiliación.
Pero no solamente es eso. Recuerdan cuando Billy Álvarez fue detenido por agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) el 16 de enero de 2025 en la zona del Pedregal, Ciudad de México, acusado de desviar aproximadamente 114 millones de pesos —aunque algunas investigaciones señalan cifras superiores a los 300 millones— a través de un esquema que involucraba a siete empresas fantasma o “factureras” entre 2011 y 2017.
El entonces presidente del equipo Cruz Azul enfrenta acusaciones en el fuero común por administración fraudulenta y fraude por montos que superan los 2 mil millones de pesos, lo que viola uno de los requisitos de la certificación: “examina la solvencia financiera y el uso de los recursos”, lo que implicaría la inmediata desafiliación.
Cruz Azul es propiedad de la Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., una organización dedicada a la producción de cemento y materiales de construcción, y no de un individuo particular. Su presidente es Víctor Velázquez.
Si quieres, puedo afinar el cierre para que tenga más golpe editorial o ajustarlo al formato exacto de columna de opinión deportiva.