Redacción América, 21 may (EFE).- Aunque muchos ven a los rockeros como seres inmortales que solamente se van por sus adicciones o porque se cansan de vivir, lo cierto es que están expuestos a las tragedias de la vida como cualquiera, tal como recordó la muerte el viernes de Andy Rourke, exbajista de The Smiths, que falleció a los 59 años por un cáncer de páncreas.